El Fundador

Refugio La Paloma

Bravito y su compañera Dulce los inspiradores del Refugio La Paloma

Julio Flores es el fundador de La Fundacion Refugio La Paloma, Julio vivio como  peticionario de asilo en los Países Bajos desde 1998 hasta el año 2010 cuando por primera vez despues de años de lucha legal fue reconocido como refugiado en los Países Bajos, desde entonces  vive como residente permanente, en el año 2011 despues de adoptar a una paloma de ciudad que el 1 de enero de 2011 aterrizara aterrorizada por los fuegos artificiales de fin de año en su balcon y a la que posteriormente bautizaria como bravito y a la cual adopto empezo a trabajar con el rescate, rehabilitacion, y reinserción de palomas de ciudad en la ciudad de La Haya.

En estos 8 años de trabajo incondicional Julio a rescatado, rehabilitado, y reinsertado mas de 100 palomas de

Refugio la Paloma

Julio Flores Fundador del Refugio la Paloma

ciudad, otras tantas debido a sus diferentes grados de discapacidad son residentes permanentes del refugio.

En el año 2019 Julio decidio formalizar el projecto que viene  funcionando en su departamente con todas las limitaciones que eso conlleva.

Debido a la falta de espacio y un entorno natural se ha hecho literalmente imposible seguir rescatando animales a los que poder ofrecerles una vida segura sin peligro de ser deshalojados o peor aún asesinadas.

La motivación principal es cambiar la forma en que las autoridades y la sociedad ven a los animales en general y extender los derechos naturales como el derecho a la vida, la libertad y el bienestar a todos los animales sin distincion entre ellos por ser domesticos, salvajes, o de granja.

El projecto crea conciencia sobre la necesidad de reconocer la igualdad de derechos de los demas animales, el Refugio La Paloma considera que exigir de los demas animales el mismo nivel de conciencia para otorgarles derechos naturales intrinsicos a la naturaleza, como lo son la vida y la libertad, no es aceptable ni etico.

Hasta hace poco los negros y los aborigenes eran tratados como ahora se trata a los animales de granja, de laboratorio y los animales salvajes, es necesario  refleccionar sobre el impacto de nuestras acciones omisiones y estilo de vida y en que medida somos culpables de aquello que lamentamos y criticamos en las redes sociales.

Donar es necesario pero no suficiente, para cambiar el mundo hay que involucrarse cambiando nuestro mundo personal.

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